Ultrasonido

ultrasound

Las ondas de ultrasonido son generadas por cristales que oscilan rápidamente en un campo eléctrico alterno, y tienen un rango de frecuencia de más de 20 kilohertz – más altas de lo que puede detectar el oído humano. Durante un examen médico por ultrasonido, también llamado sonografía, un aparato denominado transductor emite ondas acústicas y también recibe el sonido que es reflejado. Un gel permite que las ondas de ultrasonido de alta frecuencia penetren en el cuerpo más fácilmente. Una vez dentro del cuerpo, impactan con distintos tipos de tejido: el aire, los huesos y otros tejidos mineralizados absorben el ultrasonido casi completamente. Por lo tanto, este procedimiento de diagnóstico no es utilizable para examinar el esqueleto o los pulmones. 

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Finalmente, las ondas de ultrasonido regresan, en forma similar a un eco, y proveen tres piezas importantes de información: ¿qué tan lejos viajaron?, ¿cuánta energía consumieron?, ¿de qué dirección provinieron? La computadora utiliza esta información, que es provista por un patrón de reflejo acústico, para generar una imagen de dos dimensiones en cuestión de segundos.

Los nuevos equipos de ultrasonido pueden incluso proporcionar imágenes tridimensionales. Estas imágenes 3D, en las cuales pueden distinguirse las estructuras más delgadas, son especialmente útiles para la observación médica exacta de los bebés dentro del útero materno.

El ultrasonido no es sólo utilizado para diagnóstico, sino que puede utilizarse para tratamiento. Las ondas sonoras hacen posible llevar a cabo operaciones sumamente precisas, sin dañar demasiados tejidos. Además, los pacientes bajo tratamiento por ultrasonido evitan las heridas dolorosas y la formación de cicatrices. El transductor es la parte más esencial del equipo de tratamiento por ultrasonido.